Daniel Rosado Ávila

 

Anclajes Coreográficos

Un blog reflexivo para abordar la escena coreográfica desde las relaciones existentes entre cuerpo, movimiento, antropología y danza.

Fotografia: Sandra Sotelo Reyes

El día que acepté las rarezas que habita mi cuerpo, mi danza cambió y con ello la forma de relacionarme con la coreografía.

Como investigador del movimiento, mi tendencia habitual era construir la coreografía desde referentes que seleccionaba por el grado de aceptación del público. Una aceptación muchas veces medida por tendencias artísticas de moda o referentes socialmente aceptados alrededor de discursos sobre lo bonito, lo brillante, lo virtuoso, lo fuerte, lo bueno, lo transgresor... esto me colocaba en un lugar pretencioso, generalmente carente de contenido al cual intentaba imitar. Provocándome desconcierto, sentía que estaba ofreciendo una línea de trabajo sin identidad propia. Necesitaba identificar mis particularidades y potenciarlas.

Hago un salto y antes de abordar rarezas, vemos que nos dice la etimología; el origen de la palabra genuino viene del latín genuinus y éste deriva de genus que significa linaje. Algunas también hacen referencia a genu que significa rodilla. Ricardo Sosa, en “La fascinante historia de las palabras” atribuye su significado a una antigua costumbre de los etruscos, heredada por los romanos, por la cual un padre ponía a su hijo recién nacido sobre la rodilla para expresar que lo reconocía como suyo, o sea, declararlo genuinus.

En esta revisión etimológica me parece muy interesante la idea de “reconocer lo que es suyo”,  como una actitud ante la comunidad. Según el mencionado acto de ser genuinus, recojo dos acciones, “reconocer y luego mostrar” y las pongo al servicio de la creación, sirviéndome metodológicamente para abordar el tema.

Además, antes de seguir, me gustaría también mencionar otra actitud que suelo usar y que nombro como “ir a favor”, una forma de relacionarte con tus habilidades. Este otro método, trata de identificar cuáles son tus puntos fuertes y trabajar desde ahí. La idea es profundizar y permanecer en ese “ir a favor”.

Así pues, la propuesta pasaría por afrontar el acto escénico desde reconocer-se, ir a favor de lo que reconoces y mostrarlo.

Tanto en una como en otra, existe una apropiación identitaria. Al tomar estas actitudes metodológicas, estás poniendo tus virtudes y tus experiencias a favor de tu expresión, estás reconociéndote desde el lugar en el que estás dialogando y lo estás llenando inconscientemente de contenido. Tanto que puedes sentir que estás amparado por todo un contexto cultural más allá de ti. Y esa información se presenta desde tu memoria somática, resultante de tus vivencias, la cual pones al servicio de tu arte.

Un ejemplo propio de esto que hablo, fue durante el proceso creativo de la obra Faralaes. Un solo coreográfico donde encontré el deseo de trabajar sobre el flamenco. Arte de referente de la cultura andaluza de la cual soy originario. Pero claro, por un lado no dominaba la técnica y por otro desde pequeño había sido receloso de reconocerlo como propio ya que lo consideraba representativo del estereotipo andaluz.

Cuando empecé con la creación decidí quitarme ese juicio, reconocerlo e ir a favor. Me permití hacerlo, por todos esos recuerdos que tengo alrededor del cante, el baile, las ferias, la algarabía y lo popular. Desde ahí lo abracé, desde ese niño que se relacionaba de otra manera activa con todos esos aspectos culturales, y lo hice con respeto, no pretendiendo ser flamenco sino un bailarín contemporáneo que habla y experimenta desde un contexto propio. El resultado fue un acercamiento al flamenco desde una mirada contemporánea.

Siendo así, el cambio de paradigma lo planteo, desde la manera de observar los referentes, no pretendiendo imitar la forma con la cual otro cuerpo aborda la coreografía, sino, habitar la tuya propia. Aquella que tenga que ver con tu persona, tus rarezas, tu fealdad y tu manera de relacionarte con el mundo. Es igual el cuerpo que tengas, las formas coreográficas que plantees, la intensidad de tus movimientos… Ser genuino no se puede fingir, ni imitar, simplemente existe y marca la diferencia por pureza o espontaneidad. Ser genuino tiene que ver con tus experiencias, con aquello que has vivido, con lo que te has relacionado en tu vida. Por lo tanto, digo, son los referentes vivenciales mi mayor inspiración creativa, ellos marcan mi dirección artística y dan contenido a mi discurso.

Integridad es aceptación y hablar desde ahí es fácil y coherente.